El cartel de la exposición en el Antiguo Colegio de San Idelfonso, es una invitación reflexiva que permite ver sólo la punta del iceberg sobre el estudio que realiza Antony Gormley sobre lo abstracto y sentimental del ser humano.
Antony Gormley, escultor ingles de 59 años de edad, es un artista occidental, que como buen hijo del Renacimiento, utiliza el cuerpo como origen de su escultura.
Esculturas de humanos realizadas con cubos de metal, dejan ver el sentimiento de figuras pensativas, con intenciones y sueños; así lo muestre como si fuera una imagen expandida al 1000% sacada de ordenador o hecha a partir de moléculas que explotan y se expanden con el objetivo exponer reflexivamente el interior de un otro que a la vez se convierte en un yo.


Uno de los puntos interesantes de Gormley, es que no se limita a esculpir dimensiones y apariencias objetivas de la corporalidad, sino que las lleva más allá, defragmentandolas y agigantándolas al convertirlas en una red gigante de piezas de metal o simplemente deformándolas en aspecto al dejar ver un cuerpo flotante dentro de una masa de alambres entrelazados.
Reta la situación y espacialidad de lo cotidiano en el ser humano, al colgar cuerpos en el techo en una instalación que permite mirarse uno en relación con el otro y a salir de uno mismo, en vez de esconderse cual avestruz, emerge del interior y reconoce lo maravilloso de la vida en el mundo (learning to think).
Otro aspecto significativo, es que muestra la espacialidad haciendo jugar al espectador dentro de ilusiones ópticas de cubos fluorecentes y mostrando la perspectiva física con un camino hecho a de pedazos de pan de bolsa.
Una de las piezas más significativas de la muestra, exhibe un ser en medio de un cuarto obscuro y rodeado de una iluminación cenital. Escultura representativa de un cuerpo en pie, medio encorvado y pensativo hecho de hierro corroído que muestra la soledad del ser humano, su delicadeza y fragilidad ante la vida y el desgaste expresado por la firmeza de la escultura y las partes oxidadas.
Como siempre el Colegio de San Idelfonso alberga una de las muestras más reflexivas de la escena del arte contemporáneo actual, por lo que si esto les sedujo un poco, es mejor que saquen conclusiones y se dejen cuestionar al explorar la obra de Antony Gormley, empiezen a mirar y comiencen a ser mirados por las mismas esculturas.
